
La igualdad y el valor de cada estudiante en un grupo de estudio de UCDM
Si estás pensando en formar parte de un grupo de estudio de Un Curso de Milagros o ya formas parte de uno, es posible que sientas que hay algo que te separa de los demás: el facilitador parece saber más, algunos compañeros parecen más avanzados espiritualmente, y tú… bueno, tú estás apenas comenzando o aún lidiando con conceptos que otros parecen haber dominado.
Pero aquí está la verdad que transformará tu experiencia: Jesús no vino a erigirse por encima de nosotros, sino a caminar a nuestro lado como nuestro hermano mayor. Esta comprensión es la clave para entender cómo debes relacionarte con tus compañeros de estudio y con quien facilita el grupo.
Lo que sigue es una pequeña guía basada en diez aspectos fundamentales que te mostrarán cómo Jesús es el modelo perfecto para relacionarte con otros en igualdad, humildad y amor genuino. Imitarlo te ayudará a sacar el máximo provecho de experiencia y participación en un grupo de estudio.
1. La Igualdad fundamental: El verdadero maestro
Lo que Jesús nos enseña
Cuando Jesús enseña, no lo hace desde una posición de superioridad. Él reconoce que existe una igualdad fundamental entre todos nosotros en nuestro viaje espiritual. Aunque en el mundo de las formas existen diferencias de experiencia y conocimiento, estas diferencias son temporales y no definen nuestro verdadero valor.
El Curso nos recuerda que Jesús espera que reflejemos su amor en el mundo, no porque el mundo sea real, sino porque necesitamos símbolos de amor para corregir los símbolos del odio del ego . Esto significa que tú también eres un canal necesario para la expresión del amor divino en tu grupo.
Cómo aplicarlo en tu grupo
El facilitador de tu grupo de estudio no es el maestro real. Su función es simplemente facilitar, crear el espacio donde el verdadero Maestro —Jesús y el Espíritu Santo— pueda operar. Así como Jesús enseña desde su comprensión pero adapta su mensaje a nuestro nivel de entendimiento, el facilitador es solo un canal, un hermano que ha avanzado un poco más en el camino y comparte lo que ha aprendido.
Recuerda esto cuando asistas a tu próxima sesión:
- El facilitador no posee la verdad; es un instrumento a través del cual fluye.
- Tú no eres inferior por estar en un punto diferente del camino.
- La verdadera igualdad no significa que todos estemos en el mismo punto del desarrollo espiritual, sino que todos tenemos el mismo valor y la misma capacidad de aprender y crecer.
2. Tu rol como estudiante-maestro: Una verdad liberadora
Lo que Jesús nos enseña
Aquí está la verdad que puede transformar tu participación en un grupo de estudio: tú también eres maestro. No esperes a ser “lo suficientemente avanzado” para contribuir. El Espíritu Santo opera en ti ahora mismo, en este momento, con tu experiencia actual y tu nivel presente de comprensión.
Cuando compartes tus vivencias, tus preguntas, tus dudas o puntos de vista en el grupo, no estás simplemente hablando. Estás enseñando. Tus compañeros que escuchan están recibiendo exactamente lo que necesitan escuchar en ese momento.
Un buen maestro debe tener fe en las ideas que enseña, pero también debe tener fe en los estudiantes a quienes ofrece sus ideas . Jesús tiene fe en ti. Ahora, ten fe en ti mismo y en tus compañeros de grupo.
Cómo aplicarlo en tu grupo
Practica esto en tu próxima sesión:
- Comparte tu experiencia honestamente — No necesitas tener respuestas perfectas. Tu experiencia de cómo el Espíritu Santo te ayudó en una situación difícil es el testimonio que alguien necesitaba para creer que el cambio es posible.
- Haz preguntas sin temor — La pregunta que haces puede ser exactamente la que otro miembro necesitaba escuchar. Quizás parece “básica” para ti, pero es profunda para alguien más.
- Reconoce que enseñas aprendiendo — Tu participación en el grupo es simultáneamente tu aprendizaje y tu enseñanza.
El Espíritu Santo no discrimina entre quien facilita y quien participa. Su sabiduría fluye a través de todos los que se reúnen con la intención de aprender juntos.
3. La humildad de Jesús: Aprender sin pretender saber
Lo que Jesús nos enseña
Jesús nos enseña una lección crucial sobre la humildad: no pretender que ya sabemos. La verdadera apertura al aprendizaje requiere reconocer que no tenemos todas las respuestas. Esta humildad es lo que permite que el Espíritu Santo nos enseñe.
El Curso es fundamentalmente un curso en el desarrollo de humildad . Y la gratitud va de la mano con la humildad. Es por eso que el aprendizaje verdadero comienza con una pequeña apertura: simplemente la esperanza de que podríamos estar equivocados .
Cómo aplicarlo en tu grupo
Cultiva esta humildad:
- Cuando no entiendas algo, dilo — “No entiendo esto” o “Esto me confunde” abre la puerta para que el verdadero aprendizaje ocurra, tanto para ti como para los demás.
- Sé vulnerable — Cuando compartes una dificultad que estás experimentando, no estás mostrando debilidad. Estás abriendo un espacio donde otros pueden ser auténticos también.
- Reconoce que no sabes — Antes de que puedas aceptar la ayuda que necesitas, debes primero reconocer cuánto la necesitas . Esta es la importancia de la humildad.
Jesús mismo nos muestra que el aprendizaje es un proceso continuo. Él no se presenta como alguien que lo sabe todo y que ha llegado. Se presenta como alguien que está con nosotros en el camino, guiándonos con paciencia y amor.
4. El Amor como base de toda relación en el grupo de estudio
Lo que Jesús nos enseña
El amor que Jesús nos enseña no es sentimental ni exclusivo. Es un amor que ve la igualdad fundamental en todos, que reconoce que todos compartimos el mismo propósito: despertar del sueño de la separación.
Jesús se caracteriza por su compasión, perdón y amor. Sobre todo, respone a todos con el amor perdonador de su Padre. No hay error demasiado grande para que lo pase por alto, porque nunca olvida la verdad en cada uno que viene a él .
Su sanación es completa porque su perdón es completo .
Cómo aplicarlo en tu grupo
Cuando mires a tu compañero de grupo:
- No lo veas como alguien diferente a ti — Míralo como alguien que, como tú, está buscando la verdad. Míralo como alguien cuya experiencia es valiosa, cuyas preguntas importan, cuya presencia en el grupo no es accidental.
- Aprecia las diferencias en el punto de desarrollo espiritual — Algunos están comenzando, otros llevan años en el Curso. Algunos tienen experiencias profundas de paz, otros están lidiando con dudas. Todas estas posiciones son necesarias en el grupo:
- El que está comenzando enseña al avanzado sobre la inocencia y la apertura.
- El que está avanzado enseña al que comienza sobre la paciencia y la perseverancia.
- El que duda enseña a todos sobre la honestidad que desafía la complacencia espiritual.
- Ama sin exclusiones — El amor verdadero no tiene límites. No puedes amar partes de la realidad y entender lo que significa el amor . En tu grupo, esto significa amar a todos sin excepción, sin importar su punto de desarrollo.
5. El progreso compartido: Tu aportación importa
Lo que Jesús nos enseña
Aquí está una verdad que puede liberarte de la parálisis: el progreso de uno es el progreso de todos. No estás sola, solo en tu camino espiritual. Cuando tú avanzas en tu comprensión del perdón, cuando experimentas un momento de paz, cuando logras ver a alguien con los ojos del amor en lugar de la culpa, toda la Filiación se beneficia.
El Curso enseña que debemos aprender a generalizar a través de lecciones específicas . Cuando pides la ayuda de Jesús en circunstancias específicas estás aprendiendo que él está disponible todo el tiempo.
Cómo aplicarlo en tu grupo
Reconoce el valor de tu aportación:
- Tu participación no es un acto de generosidad hacia los demás — Es un acto de amor hacia ti mismo y hacia todos. Cuando compartes tu experiencia, cuando haces una pregunta que te ha estado inquietando, cuando expresas tu vulnerabilidad, estás contribuyendo al despertar colectivo.
- No subestimes el valor de lo que compartes:
- Tu pregunta puede ser exactamente la que otro miembro necesitaba escuchar.
- Tu experiencia de cómo el Espíritu Santo te ayudó es el testimonio que alguien necesitaba.
- Tu presencia en el grupo importa más de lo que crees.
- Entiende que dar y recibir es lo mismo — No reconocerás lo que recibes hasta que lo des. Si quieres saber que el amor de Jesús es una realidad, debes practicar durante todo el día siendo consciente de cómo das y recibes.
6. La Entrega en el grupo: Siguiendo el ejemplo de Jesús
Lo que Jesús nos enseña
Jesús nos enseña sobre la entrega verdadera. No es la entrega de quien se sacrifica o se anula a sí mismo. Es la entrega de quien reconoce que no puede hacer nada por sí solo, pero que unido al Espíritu Santo, todo es posible.
El Curso nos recuerda que por nosotros mismos no podemos hacer nada, y debemos apoyarnos en una fuerza que está más allá de nuestro limitado alcance . La humildad que refleja esto es la clave para permitir que Jesús nos enseñe las lecciones de su curso.
Cómo aplicarlo en tu grupo
Practica la entrega verdadera:
- Entrega tus defensas — Entrega tu necesidad de tener razón, tu necesidad de ser visto como “espiritual” o “avanzado”. Entrega tu agenda personal y abre tu mente a lo que el grupo necesita en ese momento.
- Confía en que el Espíritu Santo está guiando el grupo — No solo al facilitador, sino a todos. Confía en que las personas que se reúnen contigo son exactamente las que necesitas para tu aprendizaje.
- Confía en que las conversaciones incómodas sirven a tu despertar — Incluso las conversaciones desafiantes están sirviendo a tu aprendizaje. El Espíritu Santo no comete errores en quién se reúne contigo.
- Recuerda que no necesitas hacer nada especial — Es esencial darse cuenta de que no hay nada que necesites hacer para que el amor de Dios se manifieste. Tu trabajo es simplemente dar un paso atrás y mirar la interferencia de tu ego. Él hace el resto .
7. La visión de Cristo: Ver más allá de las diferencias
Lo que Jesús nos enseña
Finalmente, Jesús nos enseña a ver con la “visión de Cristo”: la capacidad de ver la igualdad fundamental más allá de todas las diferencias de forma.
El Jesús de los evangelios comía con publicanos y pecadores así como con los pobres y los fieles, respondiendo a todos ellos como hijos de Dios . Cuando las personas estaban listas para aceptar la verdad, en ese mismo momento su pasado desaparecía, dejando solo el presente viviente y permitiendo que la luz del Cielo brillara .
La santidad debe ser reconocida a través de los ojos de la santidad .
Cómo aplicarlo en tu grupo
Cultiva la visión de Cristo en tu grupo de estudio:
Mira más allá de:
- Las diferencias de edad, género, trasfondo o estatus social.
- Las diferencias en cuánto tiempo llevan estudiando el Curso.
- Las diferencias en sus experiencias espirituales.
- Las diferencias en sus opiniones o interpretaciones.
La visión de Cristo ve a través de todas estas diferencias y reconoce una sola cosa: todos somos parte de la Filiación de Dios, todos estamos en el mismo camino, todos compartimos el mismo propósito.
Cuando cultivas esta visión en tu grupo de estudio, transformas la experiencia para todos. Ya no es un grupo de individuos separados que se reúnen por casualidad. Se convierte en una expresión del Cuerpo de Cristo, donde cada miembro es esencial, donde cada voz importa, donde el Espíritu Santo puede operar libremente.
8. Las características del Maestro de Dios: Tu modelo de ser
Lo que Jesús nos enseña
El Curso describe diez características que son necesarias en aquellos que aspiran a convertirse en maestros de Dios, y todas ellas están perfectamente representadas por Jesús :
| Característica | Lo que significa en tu grupo |
|---|---|
| Confianza | Confiar en que el Espíritu Santo está guiando a todos |
| Generosidad | Compartir tu experiencia y tu tiempo sin reservas |
| Indefensión | Soltar tus defensas y estar abierto a ser transformado |
| Paciencia | Permitir que cada miembro avance a su propio ritmo |
| Honestidad | Hablar desde tu verdad, sin pretensiones |
| Tolerancia | Aceptar diferentes perspectivas y puntos de vista |
| Apertura mental | Estar dispuesto a aprender de cualquiera |
| Alegría | Experimentar la alegría de aprender juntos |
| Gentileza | Tratar a todos con suavidad y compasión |
| Fidelidad | Comprometerse con el proceso de aprendizaje |
Todas las otras características descansan en la primera: la confianza. Solo confiando en Dios pueden sus maestros tener confianza en el mundo .
Cómo aplicarlo en tu grupo
Desarrolla estas características en ti mismo:
- Observa cuándo tu ego intenta defenderse y elige la indefensión en su lugar.
- Practica la generosidad compartiendo lo que has aprendido.
- Cultiva la paciencia contigo mismo y con otros.
- Sé honesto sobre tus dudas y dificultades.
- Tolera las opiniones diferentes sin juzgar.
- Mantén tu mente abierta a nuevas perspectivas.
- Experimenta la alegría de aprender juntos.
- Sé gentil contigo mismo y con otros.
- Sé fiel a tu compromiso con el aprendizaje.
9. El Espíritu Santo se vale tu voz: Tu cuerpo es su instrumento
Lo que Jesús nos enseña
El Espíritu Santo se vale de nuestra voz para hablar a través de nosotros. Se vale ce nuestras manos para sostener sus mensajes. Se vale nuestros pies para llevarnos a donde quiera que vaya .
Pero aquí está lo crucial: no es la forma lo que sana, es el amor que fluye a través de la forma . No importa si estás dando clases, escribiendo libros, siendo albañil, psicoterapeuta, maestro de escuela… Todo lo que haces puede ser el instrumento a través del cual fluya el amor de Jesús en nuestras mentes .
Cómo aplicarlo en tu grupo
Ofrece tu voz, tus manos, tus pies al Espíritu Santo:
- Tu voz — Habla en el grupo. Comparte lo que el Espíritu Santo te inspira a decir.
- Tus manos — Ofrécete para ayudar en el grupo. Toma notas, ayuda a organizar, sostén el espacio sagrado.
- Tus pies — Asiste consistentemente. Tu presencia física importa. Tu compromiso de estar allí es un acto de fe.
- Tu voluntad — Únete tu voluntad a la del Espíritu Santo. Pregúntale qué milagros debes hacer. No hagas las cosas por tu cuenta. Déjalo ser el bienhechor .
10. La trampa del ego: Evita parecer santo
Lo que Jesús nos enseña
Hay una trampa común del ego que debes evitar: intentar parecer santo, querer que todos sepan cuán maravillosamente avanzado estás como maestro de Dios . Esto inevitablemente implica hacer juicios sobre las formas y comportamientos, confundiendo forma y contenido.
El Curso nos recuerda que preferimos tener razón a ser felices . Preferimos ser miserables para poder culpar a alguien más, todo esto en lugar de ir a Jesús y simplemente decir: “Gracias a Dios que me equivoqué” .
Cómo aplicarlo en tu grupo
Evita estas trampas del ego:
- No intentes parecer más avanzado de lo que eres — Tu honestidad sobre tus dificultades es más valiosa que cualquier pretensión de iluminación.
- No juzgues a otros por sus formas o comportamientos — El verdadero aprendizaje no está en cómo se ve alguien, sino en el contenido de su corazón.
- Elige ser feliz en lugar de tener razón — Cuando sientas el impulso de demostrar que tienes razón y alguien más está equivocado, detente. Elige la paz en su lugar.
- Sé consciente de cuándo olvidas lo que Jesús enseña — Observa cuán rápidamente olvidas los pensamientos del Curso y vuelves a tus patrones antiguos. No te juzgues por ello; simplemente observa con amor.
Un llamado a la acción: Comienza hoy
Te invito a que valores tu experiencia y tu participación en el grupo. No esperes a sentirte “lo suficientemente preparado”. No esperes a tener todas las respuestas. Participa tal como eres, con tus preguntas, tus dudas, tus experiencias, tus luchas.
Antes de tu próxima sesión de grupo, reflexiona sobre esto:
- ¿Cuál es mi mayor miedo sobre participar en el grupo? — Identifícalo y reconoce que es solo una defensa del ego.
- ¿A quién en el grupo veo como “más avanzado” que yo? — Recuerda que esa percepción es una ilusión. Somos iguales en esencia.
- ¿Qué pregunta o experiencia he estado guardándome? — Esa es exactamente la que necesitas compartir.
- ¿Cómo puedo servir al grupo en mi próxima sesión? — Piensa en una forma específica en que puedas contribuir.
- ¿Estoy dispuesta, dispuesto a confiar en que el Espíritu Santo está operando a través de mí? — Esta es la pregunta más importante.
Reflexión final: Tu verdadero rol
Recuerda: Al enseñar, el verdadero maestro reconoce que aprende también; pues al compartir la luz, esta se hace más clara en su propia mente. Maestro y alumno caminan unidos, pues ambos recuerdan juntos la verdad.
Tú eres ese maestro. Tú eres ese alumno. Y juntos, con el Espíritu Santo como guía, estamos despertando a la verdad de lo que siempre hemos sido: Uno.
Lo que necesitas saber ahora:
- Tu aportación al grupo es de gran valor — No porque seas especial o superior, sino porque eres igual a todos los demás en tu valor infinito como hijo de Dios.
- Tu experiencia es útil — Alguien en el grupo necesita escuchar exactamente lo que tú tienes que decir.
- Tu presencia importa — Tu asistencia, tu participación, tu apertura son vitales para el progreso colectivo.
- Tu voz necesita ser escuchada — No porque tengas todas las respuestas, sino porque tienes preguntas honestas que ayudan a todos a profundizar.
- El Espíritu Santo está operando a través de ti ahora — No necesitas esperar a ser “lo suficientemente avanzado”. Él está usando tu experiencia actual para sanar.
Nota final: La próxima vez que asistas a tu grupo de estudio, recuerda que no estás sola, no estás solo. Jesús está allí, el Espíritu Santo está allí, y cada uno de tus compañeros es un reflejo de tu propio ser. Juntos, estamos despertando a la verdad de lo que siempre hemos sido.

